Por: Fernando Buen Abad Domínguez
El 13 de abril no puede ser una fecha del “pasado”. El 13 de abril es
una “Era”, un tiempo amplio y también profundo, que, diariamente, marca
los calendarios y las agendas de la lucha. Si la Revolución ha de ser
Permanente, cada una de sus fechas heroicas ha de ser bisagra de futuro.
No hay tarea comunicacional revolucionaria que pueda sustraerse a la
lógica nueva de los tiempos socialistas. Hay que educarnos para eso. No
hay tiempo para cansancios.
La Revolución es una gran escuela de Comunicación. Una parte esencial
del proceso revolucionario y permanente que Venezuela viene
profundizando en su lucha de clases, tiene por base el desarrollo de
ideas y formas para la comunicación, obedientes a la voluntad
democrática del pueblo en contra de la opresión burguesa. Mientras los
oligarcas secuestran, cierran medios, censuran y reprimen la expresión
libre, la Revolución multiplica, amplifica y profundiza sus tareas y
desafíos comunicacionales. Es la razón humanista de una inmensa mayoría
contra una minoría perversa.
Los jóvenes, que no vivieron el 13 de abril, cuentan, para avivar su ser revolucionario su pensamiento
Los jóvenes, que no vivieron el 13 de abril, cuentan, para avivar su ser revolucionario su pensamiento
y su
memoria, con el alma simbólica vigorosa que habita en cada una de las
acciones revolucionarias en la construcción magnífica de viviendas, de
hospitales, de escuelas de emancipación laboral… de cultura
revolucionaria y de comunicación socialista. Los adultos que forjaron el
13 de abril, hermanados por las luchas históricas de la Revolución
Bolivariana, tienen la tarea suprema de hacer comunicación histórica
cotidiana, creativa y personalizada, para que el 13 de abril de cada
día, se afiance como fuerza y como mandato del mundo nuevo que está en
plena construcción.
La Revolución es, también, una gran escuela
que enseña a pensar diferente todo. Nada es igual porque debe ser
superior, todo se mueve, cambia, exige mejores hombres porque construye
al hombre nuevo. Nadie puede dormirse en sus laureles, hay un mundo por
ganar y nos urge pronto, a diario, como en ese 13 de abril venezolano, y
mundial, de cada día.
Dr. Fernando Buen Abad Domínguez
Universidad de la Filosofía
Fuente: http://elespinitosilva.blogspot.com